Se extendió por Europa en la primera mitad del siglo XIX como complemento de la ropa de trabajo de marineros y trabajadores portuarios, pero con el paso de los años trascendió su función original y en la segunda mitad del siglo XX se impuso en el mundo de los músicos como sombrero supercool. Nos referimos al gorro marinero, también conocido como gorro skipper, gorro de pescador griego, gorro de violinista o gorro bretón. Su forma se caracteriza por una copa plana y blanda, acompañada de una pequeña visera, que se diferencia de modelos similares utilizados por las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad por su diseño desestructurado.
Existen numerosas variantes de este polifacético sombrero, que, en su larga y convincente historia, ha cubierto la cabeza de los líderes bolcheviques Vladimir Lenin, León Trotsky y Iosif Stalin, así como la del presidente chino Mao Zedong. Quienes han visitado Grecia saben que este gorro es muy utilizado por los pescadores de los pueblos costeros helenos, que lucen una versión más decorada con un cordón cosido entre la copa y la visera. El que llevaba el actor Anthony Quinn como Alexis Zorba en la película de 1964 Zorba, el Griego, dirigida por Michael Cacoyannis, es una leyenda.
Una versión negra de este gorro, con un ala estrecha y una banda bordada, se usaba en la Rusia del siglo XIX y, más tarde, en los kibutz de Israel. Cinematográficamente hablando, es imposible olvidar los que llevaban los agentes secretos británicos en Los cañones de Navarone (1961, protagonizada por Gregory Peck, David Niven y, una vez más, Anthony Quinn) y el que caracteriza de maravilla al protagonista de El violinista en el tejado (1971, dirigida por Norman Jewison). Durante la década de 1950, la variante de cuero negro de este gorro se adentró entre los amantes de las subculturas juveniles Rocker y Greaser, una vez más inspirados por una película: la obra maestra de Lázló Benedek, Salvaje, de 1953. Gracias a esta película, en la que un magnífico Marlon Brando interpreta al motero Johnny Strabler, la versión de cuero del gorro marinero también recibe el nombre de gorro motero. En los mismos años, una versión de punto del gorro marinero cobró fama entre los rastafaris jamaicanos expatriados en Gran Bretaña o Estados Unidos, que utilizaban este gorro para cubrirse las rastas.
A partir de los años setenta, el gorro marinero se convirtió en un símbolo contracultural muy apreciado tanto por mujeres como por hombres. Lo convirtieron en leyenda los músicos John Lennon, líder de los Beatles, y Bob Dylan, que lo lucieron en actos oficiales e hicieron de él un objeto de culto.
Los años y las modas van pasando, pero los iconos permanecen. Gracias a su larga historia llena de relatos e influencias, el gorro marinero posee un encanto único y especial. Tiene tanta personalidad que él solito es capaz de transformar cualquier look. Borsalino dispone de numerosos modelos tanto para primavera-verano como para otoño-invierno. Cada temporada se caracteriza por la inspiración de las colecciones para añadirle un toque de encanto a uno de los sombreros más emblemáticos.